Capítulo 5
Pero los chicos -en el colegio y en el barrio-, sobre todo sus primos y los mayores, se metían con Elías Montoya, tanto en la calle como en el patio durante el recreo, y le decían:
-¿De dónde has sacado esos zapatos tan brillantes, Nena? Du-du-dudua-duduaaa... ¿Vas a bailar para nosotros, Nena?
Y le quitaron los zapatos a Elías y jugaron a pasárselos unos a otros, hasta que una niña consiguió cogerlos.
-¡Dejad en paz los zapatos de baile de Elías, dejad en paz a Elías Montoya! -¡Toma, Elías!- dijo la niña dándole los zapatos.
Los niños decían para pincharle:
-¡Necesita que le defiendan las niñas!
Y escribieron en la pared del colegio, a la vista de todos:


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